De ti a mí hay treinta años y calles donde un niño juega o se pierde o llama a la puerta de mi casa donde no estoy. De ti a mí: el cuerpo nos ciega y nos acerca. Nos lamemos, borramos las palabras. Nos seduce el vello y el vacío. Caminamos por calles sin recuerdos, sus paredes de luz. Vivimos un presente que no existe. Amamos. Nos saciamos y dejamos de amar para empezar a amar de otra manera.
De “En las rejas del tiempo” 1991-1994