claman sin descubrirse. El sufrimiento dicta sin vergüenza su precio. Le susurra su confidencia el hombre al lobo. La costumbre se ciñe a ese rencor. La casa firme, dura más que el presente, se remonta a una fragancia pequeña.
Cuando había un sombrero en la repisa de los sombreros. De “El hombro izquierdo” 1997
* * * * *