Allí los corazones...

Allí los corazones…

claman sin descubrirse. El sufrimiento dicta sin vergüenza su precio. Le susurra su confidencia el hombre al lobo. La costumbre se ciñe a ese rencor. La casa firme, dura más que el presente, se remonta a una fragancia pequeña.

Cuando había un sombrero en la repisa de los sombreros. De “El hombro izquierdo” 1997

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