pero junta las cáscaras de mi alma; y ello a pesar de muertos de fortuna, de mujeres de celda. Cuando junte sus voces en la mía, cuando ponga en mis labios la palabra que espero, yo ofreceré a su sed copas iguales.
Cuando ponga en mis ojos su mirada capaz de alzar un ídolo de bronce. De “Por fortunas peores” 1991