ceder, su voluntad es esa sobre los tréboles.
Su voluntad es puro sedimento, un dolor del que otro no podría echar mano. El viento deja quieto al milano y humo dulce en los arañoles, trae del pueblo olor a hoguera recién cortada.
El monte es una mesa negra, casi humana, para el festejo de la primavera. De “El hombro izquierdo” 1997