como el pájaro deja su vuelo a la corriente del aire, ¿a cuántas, dime, tendría que negar;
y en cuántas lenguas, dime, andaría a empujones; ardería saliente en cuántas cepas, condenado por tantas que lamieron tus culpas sin saber cosa alguna de lo que yo expiaba? ¿Y cuántas brasas, dime, habré de desandar para decir adiós sin menoscabo, al nombre en que he venido a ser entre los hombres?
Fuera de ti la tierra también bebe. De “Por fortunas peores” 1991