la puerta, vuelve el rostro: mira al perro por encima del hombro izquierdo. Siente la punzada.
También ha sido zarandeado por la noche, pero pensando en ello nunca se salva cosa. Vale sólo luchar contra el caolín molido de la esperanza, una y otra vez sacar brillo al mismo objeto, roer el mismo juguete. De “El hombro izquierdo” 1997