Si ladra cinco veces el perro en el jardín, tus ojos, como entonces, vuelve hacia la ventana.
Aunque ahora diga te prometo regresar cuando apunten las yemas en el tronco por el que ascendíamos a nuestra antigua casa, cuando sea la luz de noche en tu mesita la de quien en su vuelo repetía imbécil, imbécil… creo que me olvidaré.
Está escrito en el libro: te olvidarás de mí antes de la limpieza de cada primavera. De “Escritura o paraíso” 1998