Si eres flor cómo no estás fija en un tallo Apenas balanceada por este aliento que abrasa
Si eres paloma cómo zureando no huyes Cuando se acerca el cazador rojo de furia roja
Si eres vela cómo no te vas ligera Como las velas que el río se lleva entre sus dedos
Si eres mi sangre cómo no estás en mis venas Pasando y repasando mi corazón que no duerme De “El pájaro que vino de la noche” 1929