Cuando me trato más, menos me entiendo

Cuando me trato más, menos me entiendo

Cuando me trato más, menos me entiendo, hallo razones que perder conmigo, lo que procuro más, más contradigo con porfiar y no ofender sirviendo.

La fe jamás con la esperanza ofendo; desconfiando más, menos obligo; el padecer no puede ser castigo, pues sólo es padecer lo que pretendo.

De un agravio, señora, merecido siempre será remedio aquel tormento que cuanto mayor es, más se procura. Porque para morir agradecido basta de vos aquel conocimiento con que nunca eché menos la ventura.