Determinarse y luego arrepentirse; empezar a atrever y acobardarse; arder el pecho y la palabra helarse; desengañarse y luego persuadirse.
Comenzar una cosa y advertirse; querer decir su pena y no aclararse; en medio del aliento desmayarse, y entre el amor y el miedo consumirse.
En las resoluciones detenerse; hallada la ocasión no aprovecharse, y perdido de cólera encenderse.
Y sin saber por qué, desvanecerse: efectos son de amor; no hay que espantarse, que todo del amor puede creerse.