Disparates

Disparates

Anoche de madrugada, ya después de medio día, vi venir en romería una nube muy cargada; y un broquel con una espada en figura de ermitaño, caballero en un escaño con una ropa nesgada, toda sana y muy resgada. No después de mucho rato vi venir un orinal puesto por pontifical, omo tres con un zapato; y allí vi venir un gato cargado de verdolagas, y a parce mihi sin bragas, caballero en un gran pato por hacer más aparato. [. ..] Navegando vi venir tres calabazas por tierra, y una azuela y una sierra tropezando por huir; vino Beatus vir en una burra bermeja, cargado de ropa vieja con su vara de medir, bocezando por dormir. En un puerco, a la jineta, vi venir a san Zorito, jugando con un garlito al juego de la jaldeta; y la ley de barjuleta escrita en un cesto de agua, con unos fuelles de fragua atizando una trompeta encima de su carreta. Levatóse la sardina muy soberbia con un palo tras Solibranos a malo, por medio de una cortina; y en un monte de cecina vi cazar una tinaja, y unos órganos de paja atestados de cocina pescando sobre una encina. Ojos garços ha la niña: ¡quién ge los namoraría!

Son tan bellos y tan bivos que a todos tienen cativos, mas muéstralos tan esquivos que roban el alegría.

Roban el plazer y gloria, los sentidos y memoria; de todos llevan vitoria con su gentil galanía.

Con su gentil gentileza ponen fe con más firmeza; hazen bivir en tristeza al que alegre ser solía.

Fin

No hay ninguno que los vea que su cativo no sea. todo el mundo los dessea contemplar de noche y día.