La imagen del amor como una rosa abre sus encendidas ilusiones y sobre el tallo esbelto resplandece su oscura primavera deseada; el naciente reflejo de su sombra nubla el claro contorno de la vida y nos absorbe su letal aliento cual la luz la cautiva mariposa. Alas llevo rondando el escondido deseo de mi amor, ansiosas alas me sirven como un velo trasparente ante el divino rostro que enamora, y en la locura de ese vuelo incauto, quemándome las alas cual se ajan las dulces vestiduras de mis sueños, ¿me acerco al ser extraño que está abriendo sus abismadas aguas de belleza, o cada vez más cerca de su vida me alejo del misterio deseado? ¡Inútil desazón, vuelo perdido que nunca detendrá sus angustiosas alas negras de amor ante esa llama del fuego primitivo que despierta como una rosa el pasmo de los hombres! Cual un pájaro ciego yo te canto, porque eres mi sombría rosa amada, y cuando está anegado de tristeza mi corazón renueva sus canciones. De “Las iusiones”