La siesta

La siesta

Si alguien me preguntara cuando un día llegue al confín secreto : ¿qué es la tierra? diría que un lugar en que hace frío en el que el fuerte oprime, el débil llora, y en el que como sombra, la injusticia, va con su capa abierta recogiendo el óbolo del rico y la tragedia del desahuciado : un sitio abrupto. Pero también diría que otras veces, en claras situaciones alternantes, cuando llega el estío y los países parecen dispensar la somnolencia de un no saber por qué se está cansado, mientras vibra en lo alto, alucinante, un cielo azul, los frutos se suceden sobre las mesas blancas, y entornados los ventanales, frescos de penumbra, buscamos un rincón donde rendirnos al dulce peso, entonces sí, diría que la tierra es un bien irremplazable, un fluido feliz, un toque absorto. Como una tentación sin precedentes hecha a la vez de ardor y de renuncia. Una inmersión gustosa, un filtro lento.