Sobre unos lirios

Sobre unos lirios

(Apuntes)

I Mancebos como príncipes, os habéis alejado del jardín y crecéis en mi alma, en algún oculto declive.

Morados y blancos, malvas y amarillos son los colores de vuestras vestiduras, y espolvoreados de plata desafiais al tiempo.

Cuando sopla la brisa de mi corazón enamorado, sonreís lentamente como si recordarais.

II Os llevaba conmigo, como un manojo de príncipes que rodean al maestro en el ejercicio de la mañana.

Luego engalanabais mi mísera vivienda, pero vuestros verdes espadines me recordaban nuestra distancia.

III Os amo, flores lejanas, jóvenes reyes del monte misterioso.

Comprendo que hayáis huido del jardín y su gente; nada atrae allí a vuestra altiva sencillez.

Entre estas cuatro paredes, ¿os resultaré un triste inoportuno? Y sin embargo vuestro dulce aroma me llega como la respiración de un amigo.

IV Desde muchos años, nadie había sabido acompañarme con esta gentileza que me cautiva.

Cautivadores sois, inexpresables, y vuestra presencia ha sido en estos días como el sueño de mi juventud.

Cuando la pálida púrpura del capullo se aje, ¿qué imagen entristecedora os llevaréis de mí?

V Os puse junto al recuerdo de una jovencilla desaparecida, porque me gusta rodearme de seres que no dañan al amor.

Quizás entre ella y vosotros hay un diálogo inefable que yo nunca entendería, porque soy un hombre.

De “Las iusiones”