adónde la ilusión, dónde los años, adónde la pasión, la voz, los caños de luz y de color van tan deprisa?
¿Por qué la ola abrupta se hace lisa y empiezo ya a contarme los peldaños del tiempo y desempolvo los antaños que ordeno como un viejo en la repisa?
Agarro con la voz y con los dientes, agarro como un loco agonizando los prados de mi tiempo y las corrientes.
Cualquiera que me oiga: estoy bramando; mañana seré polvo entre vivientes. Se quedarán los pájaros cantando. * * *