Al cabo de los días

Al cabo de los días

Sentado escucho el tiempo y sus rigores pasar. La ausencia no se llama espera. Aquel que espera el tiempo pasa y fluye borracho de relojes y de miedos.

Es una enfermedad inconfesable el irse acostumbrando a la renuncia, besar el vaso estéril del consuelo en las tabernas turbias del olvido.

Es bella la derrota si aceptada permite al derrotado reponerse de los fantasmas vanos del fracaso.

Al cabo de los días soy la herencia del tiempo que he perdido persiguiendo, del tiempo que he ganado contemplando.