La herida

La herida

Hoy puedes constatar que estás herido, que las moscas nocturnas del fracaso han vuelto a colocar sus huevos tristes en la carne sin luz y sin codicia.

A golpes de invención vives la vida, descalzo de verdad y repudiando la esclavitud del aire en los arcones, la incierta vocación de las veletas.

Convives con el vértigo, el asedio: el tránsito veloz de los deseos jamás cumplidos en la edad vibrante.

Hoy puedes constatar que estás herido; te inventas evasiones más propicias. Lo mejor te ocurrió siempre en los sueños.