Je suis belle, ô mortels! comme un rêve de pierre Ch. Baudelaire
El alma de la tarde, la belleza marchita de la luz en las callejas, el múrice dorado de las nubes, los ecos mortecinos que el levante difunde por trigales y labranzas… mortales son si mueren con nosotros, si mueren a los ojos y a la lengua, al tacto y a la flor de los sentidos, si un día han de acabar como acabaron las horas ya difuntas que, sin freno, capaces de asolar el tiempo, fueron veloces, fugitivos rayos mudos. La tumba de los sueños profanada hoy huele como algas insepultas que no vuelven al mar con las mareas. Dejadme contemplar el panorama: de piedra sueños muertos en sudarios, la soledad, el viento en las acacias, los folios del recuerdo y el lamento de que algo se está yendo para siempre. * * *