Entre lirios de falsa alarma la insistencia de una avispa deja adivinar tu cuerpo el ardor ahoga una presa demasiado mía para ser fingida nodriza de dos filos sobre su lecho de convidado el ardor deshace el nudo de la marisma viviente donde el amor te esparce y se retira
El ancla de tu palidez se sumerge hasta la detención de las formas es aquí donde la lluvia se pinta de azul el corazón y furtiva una corriente de aire desmiente ese gesto que significa ignoro el bello blanco que ofrezco
El ojo lava su párpado al borde confuso de la duda y descompone tu cabeza en siete ruiseñores mórbidos lo hay ya necesidad de apagar nuestras heridas espacio por sí mismo se olvida para plegarse a tus alas
Traducción de Gerardo Diego