El niño ofrece sus ojos a los tallos del viento

El niño ofrece sus ojos a los tallos del viento

Deshechos como lechos profundos de gestos pero descarnados dejando caer nuestras paredes a lo largo de nuestro Mcuerpo en este otoño que no osa llenar la distancia entre tus manos en este otoño desfigurado por el color de mis desvelos

Paseando las sombrillas de un viento de carne mis cicatrices han olvidado sus llaves en los furtivos reflejos de las aguas pero la canastilla que flota allí llena de pestañeos efímeros me indemniza de tantas y tantas puertas cerradas detrás de ti

Comparte tú mi angustia y mis banderas llovedoras vela por el canario que persigue su flauta entre mis huesos que come y bebe las tardes en los huecos de una lengua ausente exponiéndose a ser sorprendido demasiado lejos de mi sueño

Traducción de Gerardo Diego