Nadie desciende de una lámpara

Nadie desciende de una lámpara

No mientas más enfermedad sólo ha quedado un olvido llévatelo lejos de aquí las acuarelas de la sangre tamborilean la tarde de sus brazos la he tomado llévate todo sostenida por sus dos tinieblas sombra y sol te lo juro allí donde el perdón se derrumba en traje de novia la ignorancia trapea donde el sol recibe las confidencias para hacer qué imposible recuerdo me llama dulzor escúchame sin niños de agua adormilada tú me amas corazón de arena noche y día tú me amas cumbres delicia ya no soy aquél que el cielo oscurecía fuera