Madre

Madre

Todo lo que hay de triste sobre el mundo en tu espíritu, madre, resumiste, porque no se dijera que lo triste no es, además de místico, fecundo.

A tu inmenso mirar meditabundo tal emoción de transparencia diste, como para explicar por qué coexiste lo diáfano, en el mar, con lo profundo.

Y hay tal valor en tu actitud sumisa, tal decisión en tu palabra lenta, Y tanta austeridad en tu sonrisa, Porque la humanidad se diera cuenta de por qué se estremece ante la brisa el bambú que resiste a la tormenta.