Anticuado, interrogo las estrellas, su desnudo, inapelable misterio, mientras miro las llamas en la playa, en esta noche cuando empieza el verano. Lector de Drieu o Pavese, sé también lo sencillo que puede ser acabar con la historia, no preguntar ya nada, olvidar para siempre esta apariencia de tarjeta postal. Frente a mí, imperturbables, desveladas, pasan, en silencio, vida y muerte, evitando, con un rictus cansado, este fantasma insomne, este papel en blanco, esta hoguera apagada que perdura.