Ante la sombra virgen

Ante la sombra virgen

Siempre yo penetrándote, pero tú siempre virjen, sombra; como aquel día en que primero vine llamando a tu secreto, cargado de afán libre. ¡Virjen oscura y plena, pasada de hondos iris que apenas se ven; toda negra, con las sublimes estrellas, que no llegan (arriba) a descubrirte!