Cállate por Dios, que tú...

Cállate por Dios, que tú…

¡Cállate, por Dios, que tú no vas a saber decírmelo! ¡Deja: que abran todos mis sueños y todos mis lirios!

Mi corazón oye bien la letra de tu cariño… El agua lo va temblando, entre las flores del río; lo va soñando la niebla, lo están cantando los pinos -y la luna rosa- y el corazón de tu molino…

¡No apagues, por Dios, la llama que arde dentro de mí mismo! ¡Cállate, por Dios, que tú no vas a saber decírmelo!