Yo no sé cómo saltar desde la orilla de hoy a la orilla de mañana.
El río se lleva, mientras, la realidad de esta tarde, a mares sin esperanza.
Miro al oriente, al poniente, miro al sur y miro al norte.
Toda la verdad dorada que cercaba al alma mía, cual con un cielo completo, se cae, partida y falsa.
Y no sé cómo saltar desde la orilla de hoy a la orilla de mañana.
De “Estío”