…les bords, il fallait le reconnaître, commençaient à se dessécher… « La bacchantes » : Maurice de Guérin
¡Qué dulcemente va cayendo tu belleza! Otoño pleno desordena la armonía de tu pecho; y, en plástica oleada de triteza, el mar de tu alma alza tu cuerpo de elegía.
Hueles a acacia mustia. A veces, nubla un manto tus ojos de poniente; y, en avara demencia, recorrer, cada instante, el decaído encanto
Pero la permanencia vaga de tu ruina, bello como un crepúsculo reflejo de una gloria, da al amor que a ti vuelve, cual una golondrina al nido, un goce lento, largo, como tu historia.