Te conocí, porque al mirar la huella de tu pie en el sendero, me dolió el corazón que me pisaste.
Corrí loco; busqué por todo el día; como un perro sin amo.
… ¡Te habías ido ya! Y tu pie pisaba mi corazón, en un huir sin término, cual si él fuera el camino que te llevaba para siempre…