Diálogo y recuerdo

Diálogo y recuerdo

Este apasionante encuentro con la doncella subterránea No fue ovacionado con trompetas de corales.

Encumbrado a ti,

¿El relámpago de mi respiración? ¿El vuelo marítimo de un cisne o un zamuro?

¿Qué signo mío Te iba a despertar?

¿Los buscadores de oro? ¿La campana salobre mecida por el huracán?

Dejadme la pureza del estío y el canto del manantial sobre los pinos en una hora alta de paz y alegría.

Huérfano, y sin trompeta, y la mujer que abre su entrecejo y es una potestad engañosa y el día que es una nube efímera, y tú que vienes en el Fasto, Es lo natural, Simplemente reposas o desvarías.

Desde el instante mío: El que tañe en la raíz del húmedo fósforo El de pulposo corazón, El que dilapida con Ojos de ironía la escritura visible,

El de la parodia chirle, El de batir las palmas, El supliciado, El que huye y tropieza Con la máscara y el atavío, El que amaina en la médula, En algún lugar del camino, con ese regusto anticipado del pueblo en que ibas a poner pie,

En la ruta, a remolque; nulo, A Tiro de fusil.

De “Elena y los elementos” 1951