Elena es alga de la tierra Ola del mar. Existe porque posee la nostalgia De estos elementos, Pero Ella lo sabe, Sueña, Y confía,
De pie sobre la roca y el coral de los abismos.
En realidad, Elena Conoce las cosas simples, Porque antes de ser doncella Fue Sirena y Ondina, Y antes de ser Sirena y Ondina, Nadó en el torbellino, en el número, en el fuego.
Yo debí caer en la calzada, y rememorar, Oh huésped delirante; Allí donde apacigua la tarde y el crepúsculo, A mí me separaron.
Tuve otro amor, Puro como el éxtasis, Frágil como la fantasía, Absoluto como mi otro amor.
Oí una trompeta de bruma en el desierto Mis halcones salieron del follaje.
En todas las estaciones En el otoño o en la primavera Elena es alga de la tierra Ola del mar.
De “Animal de costumbre” 1959
Persistencia
A Ella, (y en realidad sin ningún límite).Con holgura y placer.
A Ella, la víbora y la abeja: La desnudez preciosa.
A Ella, mi transparencia, mi incoherente arrullo, el rumor que sube en las raíces de mi lengua.
A Ella, cuando regreso de las inmensas naves que hay en el cuerpo huraño con un sol inmóvil.
A Ella, mi ritual de beber en su seno porque quiero comenzar algo, en alguna dirección.
A Ella, que abre el sobre de mis amuletos.
A Ella, que en la balanza anónima de la memoria y en las horas finales prolonga mi presencia real y mi presencia ilusoria sobre la tierra.
A Ella, que con una frase insomne divaga en el umbral de mis lámparas.
A Ella, a causa de un vocablo que me falta y a la vez usufructo de un breve viaje que podría revelarme.
-Duerme, pero la obra humana es el instante; al dormir se cierra con furor la gran jaula.
-Despierta, pero esboza en las márgenes de tus cejas el oro próximo del sueño.
-Revuélcate en la parálisis fuera del yo de los ciegos viajeros.
¡Adónde mi ninguna faz con años!
A Ella, los abismos que hay de mi amor a mi muerte cuando caiga a plomo sobre la tierra y en un lugar de señales desaparezca el sitio de mi ánima sola.
De “Filiación oscura” 1966