En la noche dúctil con un gladiolo en tu casa En la noche, escucha, Oh frágil vanidad en los brazos, Y tu sueño pesa viviente como ráfaga del río.
Más allá en los vergeles Prueba, verifica mi debilidad y mi fuerza. Mi camino que ignoro hasta encontrar tu paso, tu huella Tibia en la tierra, El nacimiento del nuevo día.
De “Animal de costumbre” 1959