A Ella, (y en realidad sin ningún límite).Con holgura y placer. A Ella, la víbora y la abeja: La desnudez preciosa.
A Ella, mi transparencia, mi incoherente arrullo, el rumor que sube en las raíces de mi lengua.
A Ella, cuando regreso de las inmensas naves que hay en el cuerpo huraño con un sol inmóvil.
A Ella, mi ritual de beber en su seno porque quiero comenzar algo, en alguna dirección.
A Ella, que abre el sobre de mis amuletos.
A Ella, que en la balanza anónima de la memoria y en las horas finales prolonga mi presencia real y mi presencia ilusoria sobre la tierra.
A Ella, que con una frase insomne divaga en el umbral de mis lámparas.
A Ella, a causa de un vocablo que me falta y a la vez usufructo de un breve viaje que podría revelarme.
-Duerme, pero la obra humana es el instante; al dormir se cierra con furor la gran jaula.
-Despierta, pero esboza en las márgenes de tus cejas el oro próximo del sueño.
-Revuélcate en la parálisis fuera del yo de los ciegos viajeros.
¡Adónde mi ninguna faz con años!
A Ella, los abismos que hay de mi amor a mi muerte cuando caiga a plomo sobre la tierra y en un lugar de señales desaparezca el sitio de mi ánima sola.
De “Filiación oscura” 1966
En la noche dúctil con un gladiolo en tu casa En la noche, escucha, Oh frágil vanidad en los brazos, Y tu sueño pesa viviente como ráfaga del río.
Más allá en los vergeles Prueba, verifica mi debilidad y mi fuerza. Mi camino que ignoro hasta encontrar tu paso, tu huella Tibia en la tierra, El nacimiento del nuevo día.
De “Animal de costumbre” 1959
Cuando pongo la mejilla en esa melodía, recupero un instante la ciudad perdida.
Vivo sin leño ni lumbre, señuelo en pos de ti.
Por encontramos en el mundo, nos cubre la llama que da pavor. Soy de pies a cabeza la gran vacilación del hombre. Mustio, trago a cántaros el olvido y la tiniebla.
De “Rasgos comunes” 1975
Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. Mi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme. Observo la tinaja oscura. Alumbro una lámpara en mi duermevela. Siento mi arruga y mi enigma, pero ¿dónde elhallazgo por venir, o una mañana clara en las calzada?
De” Lo huidizo y permanente” 1969
Menos vulnerable y base de rigor. Confinado a la palidez y el grito de tu carne, Llama ostensible. Óleo grave y vellocino de nácar. Fuerza que inhibe, que resiste, Mujer que declina honores en el país solitario. A tientas los flancos, ¡en la espesura de aquel rumor! A la zaga nuestra sombra. El aleteo de la espuma sube. La mujer es de agua reflejada. Vive en la memoria de la piel. Su salto en los oquedales rehúsa respirar por la herida en mi cuerpo. Lo dicho, dímelo, átenos con esta lengua de tierra la fabla matinal.
Más firme aún el sueño en el regazo profundo.
De “Filiación oscura” 1966
No estás conmigo. Ignoro tu imagen. No pueblo tu gran olvido. Pasarán los años. Un rapto sin control como la dicha habrá en el sur. Con la riqueza mágica del encuentro, vuelve hasta mí, sube tu silencioso fervor, tu súplica por los viajes, tu noche y tu mediodía.
Apareces.
Tu órbita desafía toda distancia.
Entonces, para iluminar el presente, tú y yo acariciamos la llaga de nuestro antiguo amor.
De “Animal de costumbre” 1959
(Paso la mano sobre el olor de tu vestido), Tu guedeja, tu pendón lunar;
Más allá, más acá,
(Paso la mano sobre húmedos rastros) Aclara la niebla del pecho un arco iris.
Echa tierra a la tierra de ilusión. Aquí es inoficioso soñar .
De púrpura es la casa a cuestas en el viento de largos ramajes.
De “Filiación oscura” 1966