Educada en el vicio de los hombres

Educada en el vicio de los hombres

voy a la cocina y me siguen voy al baño y golpean la puerta me despiertan en la noche para preguntarme si duermo llaman por teléfono en todas mis ciudades para avisarme cuidado con el vino y la vida literaria no he perdido padre ni tíos ni ahijado ni amigos de juventud por no perder no he perdido ni editor ni ese hombre que ya sombra aún cuida mi paso en las esquinas

no me han dejado caer de su mano de su vicio de su peso de mi corazón De “La ley tu ley” 2000