el hombre que me compra flores se las guarda en el bolsillo después de dedicármelas recomienda serenidad ante mis síntomas y mis pérdidas, cuando se ha asegurado de que recuerdo la hora del regreso me pide que deje de buscar mi maleta vuelva a calzarme mis incómodos zapatos y busquemos un buen lugar para comer
De “Partida de las grandes líneas” 1997