en otra vida yo miraba desde la ventana de un bar cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones contra las paredes y por ese momento único de la juventud que dura muy poco supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía de lo que amaba me interesaba o temía ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana sólo las flores azules y la lluvia recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra
De “La ley tu ley” 2000