A algunos les han quitado las ganas de hablar, pasan mudos por el amor, aman perros vagabundos y tienen una piel tan sensible que nuestros pequeños saludos cotidianos pueden producirles heridas casi de muerte. Nosotros, seres amables e inofensivos, miramos los gatos enfermos, las mujeres con collares que pasan por la calle y sentimos un desamor agradable, casi suficiente.
De “Mujer de cierto orden” 1967