Le entrego mi nombre a la vida que sube

Le entrego mi nombre a la vida que sube

Detrás de estos juegos de inteligencia detrás de nosotros, que estamos en lo que podemos, que sólo manejamos vasos al borde de la lluvia vinos amicales, fosforescencias del mar tienen su nombre, que yo sólo puedo decir a través de ojos lánguidos, sonrisas tristes mi amor devastado. Tan pobres que éramos, y ahora los que vienen de Cuba, los que van hacia Cuba, entran en mi lenta ternura de mujer que vive junto a un río hacen insoportable nuestra miseria. De “Mujer de cierto orden” 1967