Lotófagos

Lotófagos

A mediodía, por el aire, pasa el ángel mudo de los inmigrantes. Todo se alza y es un vaho de pan recién cocido con aroma de flores. En los barrios, los tranvías, las ventanas y el metro, cada inmigrante compra su flor de cada día y una ración de pan. Pan moreno, pan alto, pan blanco, pan rubio, de centeno o del sur. Cada inmigrante huele su pan de cada día mientras muerde, una a una las irisadas migas de su ración de flor.

Pañuelos

En un golpe de aire los papeles han salido volando, y esparcen por el suelo su forma de blancura. Campo seco, sembrado de rectángulos tersos, limpias lenguas de sombra.

-Mis pañuelos son otros. De batista y de lino, descansan sobre el pasto -sus vainicas aladas- y a mis manos reciben su perfección de agua.

Escritura caída. Pañuelos y pañuelos, vida mía, palabra.

De Del color de los ríos, Esquío, El Ferrol 2000