Algún día vendrás, sabes que miento, que no puedo ya más tender la seda lunar de la esperanza. Algún día vendrás como una horca, el fiero corazón guardando la armadura y los labios en flor como limones sangrados para el beso. Peregrino lo sé, sé que algún día recabarás aquí tu singladura y yo te aguardaré, aguardaré tu oído del vacío, sé que miento, que no oiré nunca más tu caracola niña. Puede ser que vengas algún día de otoño o una noche de fuego en las ventanas, algún día puede ser, pero sabes que miento, yo no sé si algún día.