Como la primavera

Como la primavera

Como un ala negra tendí mis cabellos sobre tus rodillas. Cerrando los ojos su olor aspiraste diciéndome luego: -¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos? ¿Con ramas de sauces te atas las trenzas? ¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras porque acaso en ellas exprimiste un zumo retinto y espeso de moras silvestres?

¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve! Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas. ¿Qué perfume usas? Y riendo le dije: -¡Ninguno, ninguno! Te amo y soy joven, huelo a primavera.

Este olor que sientes es de carne firme, de mejillas claras y de sangre nueva. ¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo las mismas fragancias de la primavera!

Cual la muerte de Lot

Un perfume de amor me acompañaba. Volvía hacia la aldea de la cita, bajo la paz suprema e infinita que el ocaso en el campo destilaba.

En mis labios ardientes aleteaba la caricia final, pura y bendita, y era como una alegre Sulamita que a su lar, entre trigos regresaba.

Y al llegar a un recodo del camino tras el cual queda oculto ya el molino, el puente y la represa bullidora,

volví atrás la cabeza un breve instante, y bajo el tilo en flor, ¡vi a mi amante que besaba en la sien a una pastora!