Cual la mujer de Lot

Cual la mujer de Lot

Un perfume de amor me acompañaba. Volvía hacia la aldea de la cita, bajo la paz suprema e infinita que el ocaso en el campo destilaba.

En mis labios ardientes aleteaba la caricia final, pura y bendita, y era como una alegre Sulamita que a su lar, entre trigos regresaba.

Y al llegar a un recodo del camino tras el cual queda oculto ya el molino, el puente y la represa bullidora,

volví atrás la cabeza un breve instante, y bajo el tilo en flor, ¡vi a mi amante que besaba en la sien a una pastora!

Lo quiero con la sangre, con el hueso, con el ojo que mira y el aliento, con la frente que inclina el pensamiento, con este corazón caliente y preso,

y con el sueño fatalmente obseso de este amor que me copa el sentimiento, desde la breve risa hasta el lamento, desde la herida bruja hasta su beso.

Mi vida es de tu vida tributaria, ya te parezca tumulto, o solitaria, como una sola flor desesperada.

Depende de él como del leño duro la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro, que solo en él respira levantada.