Rebelde

Rebelde

Caronte: yo seré un escándalo en tu barca. Mientras las otras sombras recen, giman o lloren, y bajo tus miradas de siniestro patriarca las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,

Yo iré como una alondra cantando por el río y llevaré a tu barca mi perfume salvaje, e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío como una azul linterna que alumbrara en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros, Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y extenuada de sombra, de valor y de frío, cuando quieras dejarme a la orilla del río me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

Regreso

¿En qué silente cinturón de espuma se oculta ahora la promesa yerta? ¿Tras de qué muro o entornada puerta gime mi mundo?

¿Qué hora, qué mañana entre tumultos de sol y risa, ya de cara al gozo, me traerá su jazmín más primoroso con la sortija mágica del rumbo?

Se quemó mi laurel entre la fiebre, la palma fiel perdió su airón de fuego. Ya sólo soy raíz, rígido ruego, vástago de espiral lenta y endeble.

Pero yo me he de alzar del pudridero, volveré a mi esplendor de carne y canto, blanca y bruñida por mi propio llanto, viva, de nuevo.