Este amor que se va, que se me pierde

Este amor que se va, que se me pierde

Este amor que se va, que se me pierde, esta oscura certeza de vacío: mi corazón, mi corazón ya es mío sin nada que le implore ni recuerde.

De pronto, vuelve a ser un fruto verde sin madurez, ni aroma en el rocío: ay del que quiere apresurar su estío, ay de aquél que lo besa o que lo muerde.

Yo sé que algo persiste, todavía. Pero no existen ya ni la alegría ni la embriaguez radiante ni la lumbre

ardiendo en la mirada y en los labios. Ni exaltación ni búsqueda ni agravios: apenas una cálida costumbre.