Este miedo de ti, de mí... de todo

Este miedo de ti, de mí… de todo

Este miedo de ti, de mí… de todo, miedo de lo sabido y lo entrevisto, temor a lo esperado y lo imprevisto, congoja ante la nube y ante el lodo.

Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?… Abajo ya es la noche, y hoy has visto cómo acerca el temor: aún me resisto pero me lleva a ti de extraño modo.

Déjate estar. No luches: está escrito. Desde lejos nos llega, como un grito o como un lerdo vértigo rugiente.

Me darás lo más dulce y más amargo: una breve alegría, un llanto largo… sé que voy al dolor. Inútilmente.