Este sabor de lágrimas

Este sabor de lágrimas

Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste de una tristeza apenas explicable con palabras, y de una imperturbable soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste: polvo y humo, ceniza abominable, y la envolvente bruma irrenunciable que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mí alrededor. Contra mi mano la nube espesa se va abriendo en vano porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco. Ah, yo no sé… Tal vez te odio un poco porque está gris, y llueve, y no has venido.