No sé si espero, amor, ni si te espero

No sé si espero, amor, ni si te espero

No sé si espero, amor, ni si te espero pero de pronto estás, inesperado, con tu visaje cruel y desolado en este abrazo cálido de enero.

Reconozco tus ojos de viajero, tu inseguro silencio, tu llamado, tus labios sin mañana y sin pasado: eres el rostro del dolor primero.

Vuelvo a mirarte aún. Y eres el mismo milagro de ternura y egoísmo, triste y feliz, eterno y pasajero,

burlón, desesperado, inquieto, firme. Cómo quedarme, amor, y cómo irme, cómo estar sin estar. Ya no te quiero.