Quiero hablar de tu amor, porque es el mío: decirme tu impaciencia y tu sorpresa, tu soledad de mí que en mí no cesa, tu sed que ignora el borde del hastío.
Quiero decir tu dulce desafío, tu inseguro temblor y tu certeza, tu júbilo que es casi una tristeza, tu miedo indetenible como un río.
Quiero hablar de mi amor, porque es el tuyo: porque estoy en el grito y el arrullo -desesperado actor, mudo testigo-
porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.