Siempre empezó a llover en la mitad de la película, la flor que te llevé tenía una araña esperando entre los pétalos.
Creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Siempre olvidé el paraguas antes de ir a buscarte, el restaurante estaba lleno y voceaban la guerra en las esquinas.
Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.