Justicia

Justicia

Cuentan que un rey soberbia y corrompido cerca del mar, con su conciencia a solas, sobre la playa se quedó dormido; y agregan que aquel mar lanzó un rugido y sepultó al infame entre sus olas!

Hoy, bien hacéis ¡oh déspotas del mundo! en estar con los ojos siempre abiertos… porque el pueblo es un mar, y un mar profundo que piensa, que castiga y que, iracundo, os puede devorar. ¡Vivid despiertos!