A Luis Alberto de Cuenca
Es poder una torre sobre rocas cuyo interior adornan ricas telas e inscripciones de anales y de leyes. Una torre que guarda los despojos de solares y eternas dinastías. Tiene el poder severos escenarios e implacables sirvientes silenciosos. Poder arroja infamia sobre el tibio y no acepta en su guardia a los neutrales. Tiene la torre normas que el profano no comprende y desprecia torpemente. Poder cierra la boca al arbitrista y hace que el cuerdo abrevie su discurso. Es poder una torre sobre un yermo cuyo exterior el tiempo hizo terrible.
De “Europa” 1983